Cuando nos propusimos emprender esta obra que el lector tiene hoy en sus manos, lo hicimos solo movidos por un espíritu de reivindicación de aquellas figuras señeras, singulares y arquetípicas: gobernantes cristianos; tan olvidados y tan rechazados hoy en día en nuestra América hispana, por no decir mejor, en el ámbito de la hispanidad, fruto de una progresía laical que abarca todo el arco liberal iluminista antropocéntrico, y que desprecia y rechaza, como una intromisión ilegítima, cualquier atisbo de espíritu cristiano en la esfera política.
Sabemos por qué es así. Su mismo laicismo masónico se los impone. Para él, la Iglesia y el Estado deben ser asuntos separados y para estos epigonos del espíritu afrancesado, que se llevó todo por delante a partir de 1789, les molesta, les lastima y les golpea la presencia de la revecía de Cristo en los Estados otrora cristianos.
Por eso, el motivo principal que nos movió a escribir estas líneas fueron mostrar los modelos y arquetipos del mundo político de la Hispanidad, que sí pudieron concretar esa revecía cristiana cuando gobernaron. Pero tuvimos que acotar la selección de estos personajes al período histórico que va de mediados del siglo XV con los Reyes Católicos hasta el final del gobierno del general Francisco Franco, y, por supuesto, no todos. Nos hemos centrado en las figuras de estos grandes gobernantes, reyes, emperadores, caudillos cristianos y presentarlos al lector católico, quizás cansado y desalentado porque no ve que resurjan nuevos personajes egregios a quien poder obedecer con nobleza castellana, siguiendo aquello de: "¡Qué buen vasallo si tuiviese buen señor!"
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Cuando nos propusimos emprender esta obra que el lector tiene hoy en sus manos, lo hicimos solo movidos por un espíritu de reivindicación de aquellas figuras señeras, singulares y arquetípicas: gobernantes cristianos; tan olvidados y tan rechazados hoy en día en nuestra América hispana, por no decir mejor, en el ámbito de la hispanidad, fruto de una progresía laical que abarca todo el arco liberal iluminista antropocéntrico, y que desprecia y rechaza, como una intromisión ilegítima, cualquier atisbo de espíritu cristiano en la esfera política.
Sabemos por qué es así. Su mismo laicismo masónico se los impone. Para él, la Iglesia y el Estado deben ser asuntos separados y para estos epigonos del espíritu afrancesado, que se llevó todo por delante a partir de 1789, les molesta, les lastima y les golpea la presencia de la revecía de Cristo en los Estados otrora cristianos.
Por eso, el motivo principal que nos movió a escribir estas líneas fueron mostrar los modelos y arquetipos del mundo político de la Hispanidad, que sí pudieron concretar esa revecía cristiana cuando gobernaron. Pero tuvimos que acotar la selección de estos personajes al período histórico que va de mediados del siglo XV con los Reyes Católicos hasta el final del gobierno del general Francisco Franco, y, por supuesto, no todos. Nos hemos centrado en las figuras de estos grandes gobernantes, reyes, emperadores, caudillos cristianos y presentarlos al lector católico, quizás cansado y desalentado porque no ve que resurjan nuevos personajes egregios a quien poder obedecer con nobleza castellana, siguiendo aquello de: "¡Qué buen vasallo si tuiviese buen señor!"