El fariseísmo es el pecado contra el Espíritu Santo. El fariseo verdadero no lleva antifaz; es todo él un antifaz. Su natura se ha vuelto máscara, miente con toda naturalidad pues na comenzado por mentirse a sí mismo. Lo que él simula, que es la santidad, y lo que él es, el egoísmo, se han amalgamado, se nan fundido y se han hecho un espantoso veneno que de suyo no iene antídoto alguno.
El destino de Cristo era chocar contra el fariseísmo, y una vez producido el choque, la lucha hasta la muerte sigue inevitable.
La humanidad no ha presenciado otro conflicto más agudo, peligroso y trágico: la religión viva ha de vivir dentro de la religión desecada sin desecarse ni dejar de ser lo que es, como un golpe de savia que debe moverse a través de un tronco vuelto corteza. Éste fue el difícil y delicado trabajo de Cristo.
$22.000,00
El fariseísmo es el pecado contra el Espíritu Santo. El fariseo verdadero no lleva antifaz; es todo él un antifaz. Su natura se ha vuelto máscara, miente con toda naturalidad pues na comenzado por mentirse a sí mismo. Lo que él simula, que es la santidad, y lo que él es, el egoísmo, se han amalgamado, se nan fundido y se han hecho un espantoso veneno que de suyo no iene antídoto alguno.
El destino de Cristo era chocar contra el fariseísmo, y una vez producido el choque, la lucha hasta la muerte sigue inevitable.
La humanidad no ha presenciado otro conflicto más agudo, peligroso y trágico: la religión viva ha de vivir dentro de la religión desecada sin desecarse ni dejar de ser lo que es, como un golpe de savia que debe moverse a través de un tronco vuelto corteza. Éste fue el difícil y delicado trabajo de Cristo.