Frente al ambiente secularizado y hedonista que nos domina, frente a los ataques frontales o indirectos de los partidarios de la disolución del hogar cristiano, frente a tantas y tan sutiles como variadas formas de negación del orden natural y aun del sobrenatural, la educación familiar es un verdadero reto y un desafío que no podemos dudar en emprender.

Comunicar estas grandes enseñanzas, volverlas presentes y patentes, volcarlas en odres nuevos y servirlas en las mesas de nuestras casas es ahora y siempre, la gran misión educadora de la familia.

Pero nos resulta imprescindible aclarar que, si tuviéramos que redactar ahora este ensayo, un sin fin de cosas deberían quedar pormenorizadas; y sin duda la mayor y más trágica de ellas; y es, a saber, que de la misma Iglesia que brotó tradicionalmente la recta doctrina para apuntalar a la familia y a su misión educadora, hoy brotan por doquier las traiciones a esa doctrina bimilenaria.


La misión educadora de la familia

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Frente al ambiente secularizado y hedonista que nos domina, frente a los ataques frontales o indirectos de los partidarios de la disolución del hogar cristiano, frente a tantas y tan sutiles como variadas formas de negación del orden natural y aun del sobrenatural, la educación familiar es un verdadero reto y un desafío que no podemos dudar en emprender.

Comunicar estas grandes enseñanzas, volverlas presentes y patentes, volcarlas en odres nuevos y servirlas en las mesas de nuestras casas es ahora y siempre, la gran misión educadora de la familia.

Pero nos resulta imprescindible aclarar que, si tuviéramos que redactar ahora este ensayo, un sin fin de cosas deberían quedar pormenorizadas; y sin duda la mayor y más trágica de ellas; y es, a saber, que de la misma Iglesia que brotó tradicionalmente la recta doctrina para apuntalar a la familia y a su misión educadora, hoy brotan por doquier las traiciones a esa doctrina bimilenaria.


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